Wednesday, January 28, 2009

ESQUÍ TRAVESÍA CORDILLERA CANTABRICA (TORMALEO-SOMIEDO, 4 DÍES)

Tuve la oportunidá de xunime al proyecto del GM Texu de Samartín del Rei Aurelio -www.gmtexu.com- de cruzar la Cordillera con esquies. Ye un proyectu que ye muy pocu realizau. Esti añu, sin embargo, dos esquiadores vascos ficieron la ruta Alto Campoo-Leitariegos en una semana, sin enlaces en coche pero con tramos corriendo, pues llevaben apoyu diariu. Una ruta muy meritoria, en la mi opinión, al alcance solo de xente muy preparada.

El estilo determinau por el “entamador”, Javier Arienza, era sin apoyu diariu, con un estudiu cartográficu muy por encima y sin gps. (que portamos como precaución sin embargo, uno yo y otru Félix, el tercer componente de la escursión y por quien supe del proyecto).

El primer problema fue el material a transportar. Yo no tenía una mochila apropiada pa varios días así que aproveché y compré una. Escogí una con la que se pudiera esquiar bien, con capadidá de 45 l. Al poner al lao les coses que quería meter dentro, casi la mitad no cabía. ¿Qué facer? Al final, de acuerdu con los compañeros decidí llevar una de 60 litros, casi llena. Si repitiera la ruta prescindiría de varies coses. Lo decisión mas drástica, los crampones. Un sacu muy ligeru de 1 kg o menos, muy poca comida (pa un día y un poco mas) y otra decisión drástica, sin playeros de caminar. Existen unos playerucos de vestir (que me parecen feísimos) muy de moda que casi no pesen nada, son como zapatilles de velocidá o como de boxeador pero bajes. Algo así sí se pude llevar, incluso unes zapatilles de andar por casa ¿se podrán poner con la bota de esquí a modo de madreña? pero unos playeros creo que prescindiría, teniendo en cuenta que el tema de la bota de cuero fue, en la mi opinión, un aciertu. (cero problemas con los pies). Otra cosa rara que llevaba era un cachu de plástico polietileno de 2x3 y unos pequeños altavoces pa el mp3. El plastico creo que lu voy a mantener, además de la manta térmica, en excursiones con cierta posibilidá de facer noche al raso. Eso sí, igual mas pequeñu, y añadir solo la pala (Javier sí llevaba pala).

Esti ye el resumen de les diferentes jornaes que ficimos:

-Xorná del Miércoles: Conducíos por Elena a mediodía mos plantamos na Campa Tormaleo, límite entre Degaña e Ibias, pa subir, faciendomos al pesu de la mochila, al alto de Cienfuegos, ya a la vista del Picu Miravalles (unos 4 km) que xuzgamos muy tarde pa acometelu. Félix va un poco mas ligeru pero casi siempre va abriendo huella por lo que el esfuerzu se compensa. Yo voy bastante por debajo de lo que puedo, pendiente sobre todo de que alguna parte de los pies diera síntomas de ganes de dar guerra.

Así que baxámos sin mas camín de Guimara, Chano y Peranzanes a onde llegamos a eso de las cinco y por fin decidimos dormir a techu nel hotel-albergue, onde mos atendieron muy bien, y quedó bien apuntau el llugar pa facer una excursión de fin de semana onde por exemplu se-i pue dar cima al Miravalles, o bien rodealu pa baxar a Balouta pol pasu de la Colada, llegase incluso a Pelliceira, llugares conocíos tos pola travesía btt Degaña-Ibias, si bien siempre en verano… en fin recorrer lo que tea ñebao de los Ancares, que ye un sitiu que ta demasiao lejos como pa dir nel día y demasiao cerca como pa que se mos ocurra entamar varios díes, pero ¡que guapo ye! Una cosa mala: no hay cobertura “Vodafone” y el teléfono públicu no funciona. Esa sería la tónica de los 4 días: monedes al teléfono públicu. ¿el 112? Supongo que funcionará, pero no sé…

El Jueves, bien descansaos, madrugamos aunque taba nevando. Debía pasar poco de las 9 y media y ya tábamos subiendo el Puertu del Trayecto. Eso sí que ye guapo y merez la pena. Mientras subimos la nevada no molestaba creo que casi ni nevó, pero una vez en el alto, fue imposible por la ventisca llegar a les Lagunes pa pasar al “Collao de San Antón” (mas conocíu como Puerto Valdeprado, que ye una carretera privada, propiedá de la explotación minera). Así que pese a intentalo nos dexamos caer en direccion Degaña monte abajo, de manera que apenes avanzamos respecto de onde mos hubiera dexao la baxá del Trayecto (Rebollar, onde entama la subida a la Campa Tablao). Repasando la cartografía, veo que el “Pr” que indicaba una desviación a la derecha, en la cota 1100 como “Camino de Las Brañas” nos hubiera puesto mas francu el camín a les Lagunes y el Alto Valdeprado. En tou casu parez una pasu complicau (poles árgomes) y con bastantes cambios de dirección, seguramente un cachu a preparar con el Gps.

Total que de Degaña a Cerredo ficimos por carretera (jornada de 8 h), así como al día siguiente hasta el alto Cerredo, pa desgracia de los pies, y de los hombros, ya que la mochila con esquís ye demasiao. Esa noche y la siguiente fueron de acampada, usando el mejor techu que atopamos cada día tanto en Cerredo como en Leitariegos.

De Cerredo a Leitariegos salió envede la etapa de recuperación prevista una duruca, de unes 7 h o 7 y media, por culpa de la niebla que nos fizo dir buscando algún itinerariu lógicu y cambiando el criteriu: en primer lugar taba hablao llegase a un collao señalau en el mapa que teníamos, el mapa de llinies de cumbres del libru de Lueje, como “collao de La Bobia”, pa lo que calculé 3 km al sur, debiendo atravesar la Vega del Palo, que da pasu por el “Collao Alto” al valle de Monasterio de Hermo. Dao que el terreno y la niebla nos fue escorando cada vez mas en dirección oeste hasta coronar el Picu Los Chanones, y ante la advertencia de Javier de que lo mismo nos metíamos sin querer en la vertiente asturiana, retrocedimos y fuimos directamente a la Vega del Palo pa rodear esta vez en dirección Este y llegar a Leitariegos por la parte baja de la estación en lugar de por la alta por la Llaguna de Arbas, que ye lo que a mí se me había metío na cabeza. Deténgome en esta historia pa documentar como según voy esquiando me separo mas y mas de los criterios montañeros pa dai mas importancia al desplazamientu en horizontal pol terreno mas favorable posible. Humm, creo que me van a salir “escames” y no precisamente en la mi piel sino en la suela el esquí…

Al llegar al alto los Chanones vivimos una situación surrealista: con niebla densa, al llegar al alto comenzó a abir y vese como un valle lunar en dirección nor-oeste (no sospechaba que hubiera eso por aquí). Según clareaba de repente oimos un Land-Rover y vemos que el valle en realidá ye una pista minera que teníamos a dos docenes de metros. ¡la niebla no solo no deja ver sino que transforma les coses!

La noche del vienes cayó una nevadina de unos 10 cm, y amaneción con niebla que sin embargo abrió enantes de que acabáramos de desayunar, pues con el mal tiempu demoramos levantanos. Pasaba de las 10 cuando nos pusimos en marcha en la “etapa reina” que mos conduciría al Alto Somiedo. Etapa que-i tenía ganes porque coincidió casi al dedillo con la 2ª etapa de la Travesia del Asturcón-BTT, solo que esta vez con nieve: subida a “mil-ocho”, bajada suave (con un tramu onde había unos abedules que…buaa, hasta con mochila) hasta “mil cuatro” a una vega onde garramos agua n´un regueru muy pintorescu, subida a “mil-seis”, bajada al valle de Orallo, pasando por una cuadra de eses modernes de bóveda, (otra vez casi mil cuatro) y subida brutal hasta mil novecientos. Frecuentes grabaciones de video de Félix que ahí quedarán pa siempre. Tengo que mirar en esti puntu (que marqué con el GPS) la hora, pero seguro que mas de las 4. Allí llegué muy sobrau, echando tiempu pese a abrir güella pa que los compañeros me alcanzaren. El casu ye que yo taba convencíu de que de ahí a El Puerto, era to pa baxu, pero ¡no quedaba na!

Decidimos que el camín pasaba por la cumbre del Cornón. Había huella de subir y bajar, sin duda de esi día, y aparentemente sin peligru. Pa no perder altura decidimos que la ruta buena pasaba por facer cordal desde antes del Cornín al Cornón.

Ya antes de llegar al puntu onde se agarraba la cresta me separé de Javier y Félix, pa encaramame primero a la cresta sin facer tanta ladera. Posiblemente una crisis o puede ser solo poques ganes de buscar laderes que no me daben seguridá 100%, pese al criteriu de los compañeros. Quedé un poco retrasau al ser el primeru en quitar la mochila, pero muy poco pues al llegar a donde comenzó la trepada alcanzé a Javier. No i dí importancia pero yo diría que iba sin crampones. Félix me indicó que sí los pusiera con lo que al quitar por segunda vez la mochila quedé el últimu, pero no descolgau.

La trepada nunca llegó a ser peligrosa en sí. La hora y la mi inexperiencia sí que no eren muy adecuaes. Decidí tirar pa arriba pero sin dejar nada a la suerte, despacio pero sin pausa. La verdá ye que no sé cuantu tiempo tuvieron que esperar por mí en la zona complicada. Una vez la superé la zona difícil (o casi), ye decir al coronar el Cornín, los mis compañeros retomaron la marcha cobrando cierta ventaja en la bajada a causa de que una de les gomes de los crampones se soltó, con peligru de formar un zuecu. Se ve que esi día taba fuerte porque según llegábamos a la cubre del Cornón (to muy fácil aunque con crampones puestos) casi los alcancé. Ni 10 segundos en la cima, a descender, fácil al principiu siguiendo a los compañeros y con la moral recuperada, hasta que de repente veo que Javier comienza a descender cara al monte ¡sin perder velocidá!

Calculo que n´un tramu de 100 metros habré tardao un cuartu de hora mas que Javier en llegar abajo. Desconocía como colocar los pies de manera que los crampones agarraran ya que la pala estaba entre agarrar con los “pinchos de abajo” y los “pinchos grandes de delante” así que en muchos pasos tenía que hacer varies pruebes, por no hablar de el piolét que debía de clavalu al menos dos veces mas que los mis compañeros.

En fin, aunque un tantu desmoralizau y sabiendo que eren ya bastante mas de las 6, bajé la pala complicada y en cuanto vía a Javier y Félix parar a poner los esquies, quité la mochila con intención de recuperar parte del tiempu esquiando desde un poco mas arriba que ellos.

¡mierda! una de les fijaciones se me había aflojao y por culpa del hielo no se podía apretar ¡apenes sujetaba el pie! Imagino lo que taríen pensando los mis compañeros, con ganes de aprovechar les últimes luces pa dir encaminandose al final de la etapa, y yo echando tiempu con los esquís. Dos giros mas abajo, ¡caída! Jooo, la fijación no agarra nada y me quedo cada vez mas atrás mientras veo como los compañeros se desesperen. En fin. Una vez se fizo de noche de verdá, por fin nos reunimos. Félix saca el gps y no damos creditu a lo que pon ¡1800 m! y ye de noche. En fin, al menos sabemos que tenemos pala pa cavar un refugio, fae buen tiempu y por si acasu yo tovía llevo la lámina de plástico, que no me cabe duda que habría facilitao construir la bóveda de la cueva. Fae tan buen tiempu que hasta me apetez vivaquear. Aun así, tomamos nota del rumbo (la referencia a la Penouta ye clara: por el norte a La Peral por el Sur al Puerto. Frontales a la cabeza y poco a poco, ya con buen humor pasamos un colladín y comenzamos a bajar la pala con los esquies quitaos.

Simultáneamente noto que me entra nieve en la bota ¡to me llega a la vez! y la pala se acaba, alumbramos y hay un barranco. Mientras Javier, que no lleva frontal, va mirando a ver si se baja, paro a mirar la polaina, con el cable rotu, y decido que no me puedo mojar los pies, así que me pongo el pantalón largu de esquiar, que tien una buena polaina. Cuando acabo veo les luces que habíen bajao, desviándose un poco, el barranco. Sin mucha fe, sigo la huella de los compañeros y descubro por donde bajaron: una pala de unos 50 o 70 metros, con buena inclinación pero con nieve bastante blanda como pa bajar sin crampones. Poco a poco sigo la huella y pa mi sorpresa ¡no era tan difícil! Adios vivac, aunque fae tiempu que ye de noche se ve muy bien, los frontales de diodos alumbren en la nieve perfectamente y en seguida me animo a poner los esquies. La fijación vuelve a funcionar, pues el tapón de hielo se había fundio y me pongo de muy buen humor y animo a los compañeros a ponese los esquís. El problema con estes fijaciones de cable ye que al poneles en la mochila hay que dejales fijaes. Dejándoles sueltes como yo solía con el vaivén se van aflojando (o eso creo yo que pasó, veremos a ver si los cartuchos Black Diamond son fiables o no).

Tardamos casi dos hores mas en llegar a Santa María del Puerto, y la verdá ye que disfruté mucho de la esquiada nocturna. Tan mal como respondo cuando entra en juegu la altura, como bien con otros temas como mal tiempu o que se faiga de noche. Fueron unes 11 hores de actividá. Creo que los mis compañeros van rotos, aunque la capacidá de recuperación de Javier ta mostrandose tremenda. Yo encuéntrome bien, cansau pero bien aunque lógicamente la idea de que la excursión se podía haber acabao por el sobre-esfuerzu, los problemas con el material, el estrés de la pequeña aventura nocturna etc

Al llegar al Puerto, la opción cama taba clara: cena en plan y buena cama en el únicu hotel que hay, donde una vez mas nos trataron fenomenal, otru buen sitiu pa facer campamento-base.

Y el domingo pues ya nos esperaron Hector y Pablo. Yo no me esperaba que el “Texu” ficiera una labor de apoyu tan grande ni se lo tomaran tan en serio. Anúnciase mal tiempu (como se vio, hubiera sido mas de una semana perdida). Félix plantea no demorar el final mas teniendo en cuenta que el martes, día de llegada del frente, podíamos tener problemas incluso pa salir de ahí. Yo no me pronuncio. Me alivia pensar que la comodidá pue volver tan pronto, pero por otru lao me parez que llegar al “Meicín” ye un final mucho mas “exitosu” que abandonar en La Cueta, casi al lao de Somiedo, así que dejo la decisión en manes de Javier.

A La Cueta vamos de vacío, casi en llano. Esperamos un ratín por Pablo y Hector, (que llegaron primero al puntu acordau, pero siguieron de largo y en esi momento me siento muy débil a pesar de no haber fecho ningún esfuerzu. Pensé que era fatiga acumulada, pero visto lo visto era que me había resfriao, o me había agotao con el estrés de la trepada, porque días mas tarde, sin haber recuperao bien, empezé a estornudar y toser, primer catarro de esti invierno que ya lleva desde mediaos de octubre y que va camín de durar 5 meses.

En fin, dao el temporal que vino, la decisión de dejalo viose mas que acertada. Mieu da pensar que te agarre el huracán en el monte. Gran experiencia y, lo mejor de todo, la pila de idees “males” que se me ocurren justo cuando empiezo a estar fartucu de esquiar. El tema de levantase por la mañana y no tener mas que facer que poneses a esquiar, sin trasladu, y con parajes nuevos cada día, ye adictivu ¡cuidao!